El hotel Casa Legado no solo tiene entre sus méritos representar a la hotelería boutique en Bogotá, cuenta con una calidez y un concepto que te hará sentir como un amigo que llega de visita.

La hotelería de lujo se ha vuelto a ratos tan pretenciosa o snob que una de las tendencias más fuertes es crear hoteles pequeños y cálidos que no te hagan sentir como un extraño. Precisamente, esta fue la intención de la diseñadora industrial y de interiores, Helena Dávila, al crear Casa Legado en Bogotá, Colombia, una ciudad en boga en la región, pero carente de una oferta de hoteles boutique.

Ubicado en el barrio Quinta Camacho, en una casa del año 1952, cuenta con siete habitaciones, y se encuentra a una cuadra de la zona G, con una de las mejores ofertas gastronómicas de la ciudad. También está muy cerca de la zona financiera y del barrio

de San Felipe, que tiene la mejor movida artsy de la capital colombiana. Digamos que puedes hacer todo caminando, y los domingos puedes irte pedaleando al centro histórico.

En Casa Legado todo está pensado para hacer sentir como en familia. “Apenas haces la reservación, se te asignan dos anfitriones. Nos interesa saber cómo podemos apoyarte durante tu estancia… Solo recomendamos lo que hemos probado y nos gusta”, confirma Helena. En un país con un historial de seguridad negativo, no tendrás que preocuparte porque tu host te dará el cuidado que solo un local te puede ofrecer.

El nombre del hotel tiene mucho ver con la historia familiar de Helena. Desde los muebles hasta los nombres de los cuartos se refieren a alguno de sus parientes. “Cada habitación lleva el nombre de uno de mis sobrinos, y son una interpretación de sus personalidades e intereses, por ello todas son completamente diferentes. La sala lleva el nombre de mi madre, que ha sido la persona que siempre nos ha reunido. Es el espacio más cozy del hotel”, cuenta Dávila.

Con un interiorismo muy bien logrado, el perfil de quien se queda en Casa Legado es el turista explorador. “La mayoría de nuestros huéspedes son personas bien viajadas, que quieren ser tratadas como en su hogar. Recibimos a familias, también a parejas que van a pasar su luna de miel en Cartagena o Providencia y paran en Bogotá. Es un espacio de mucha privacidad”, concluye Helena.

Fuente: revista Vogue
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